“La chola con sus “chinites” están tejiendo en la casa, “catay”
sobre el “petate” esperando a su cholo que viene en la “máquina” del puerto, la
espera con su camotes asados y su "CHAMECHES" o
"anchovetas" saladas y su poto de “chiche”….” Me refiere una habitante
de este pueblo. En otros testimonios pues se refiere que mientras la chola teje
el sombrero fino, sus “chinites”(hombres y mujeres) tejen los “chalaquites”
El tejido de sombreros de paja en Eten es la actividad distintiva del
distrito. El conocimiento del tejido en paja existe en la zona desde épocas
prehispánicas. Sin embargo, a partir de la introducción de la paja palma
macora, proveniente del Ecuador, el tejido de sombreros y otros artículos en
paja adquieren la fama y prestigio que mantuvieron por muchos años.
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| Eten - Ciudad Del Sombrero Mas Grande Del Mundo |
El tejido en paja es una habilidad que
en nuestro pueblo es practicada tanto por hombres como mujeres, muchos de ellos
aprendieron desde pequeños y poco a poco han ido transmitiendo esa costumbre a
sus generaciones, el tejido de sombrero de paja tiene un significado vital para
los adultos mayores, les proporciona un ingreso extra y a la vez les permite
sentirse activos y dueños de su tiempo.
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| Difusión del arte del tejido en alumnos |
Materiales
- Paja palma macora. Para confeccionar un sombrero, es necesario tener casi medio kilo
de paja palma macora. El costo aproximado de un kilo de paja palma macora es de
aproximadamente cuarenta soles.
- Horma. Es de un tronco de madera circular que se confecciona para hacer la forma
de la cabeza.
- Agua. La paja
tiene que ser humedecida cada vez que se teje.
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| Etenanas tejiendo diferentes fases del Sombrero |
Los recuerdos
"Manuela Farroñay Larios
(28.04.1943) aprendió a tejer sombreros a los siete años. Su mamá le daba paja
pinta (de colores) y paja de junco para que aprenda. Luego, al ver que había
aprendido, su abuelita le regalo tres hormas. Ella se encargaba de tejer las
coronas y las copas, y su mamá culminaba el trabajo tejiendo las faldas de los
sombreros"
"Josefa Neciosup aprendió de pequeña, en sus épocas los padres no
permitían a las niñas asistir a la escuela. Sin embargo, sus abuelos le enseñaron
tejer sombrero. Este aprendizaje le sirve mucho hasta el día de hoy, pues
elabora sombreros esporádicamente y los vende obteniendo ingresos que la ayudan
a subsistir. María Catalina Velásquez tuvo la misma experiencia, aprendió a los
8 años a tejer y nunca fue a la escuela. El tejido de sombreros ha sido hasta
el día de hoy uno de sus principales sustentos."
Reportaje - Artesanía de Ciudad Eten





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