sábado, 7 de octubre de 2017

ETEN - "Capital Del Sombrero"

“La chola con sus “chinites” están tejiendo en la casa, “catay” sobre el “petate” esperando a su cholo que viene en la “máquina” del puerto, la espera con su camotes asados y su "CHAMECHES" o "anchovetas" saladas y su poto de “chiche”….” Me refiere una habitante de este pueblo. En otros testimonios pues se refiere que mientras la chola teje el sombrero fino, sus “chinites”(hombres y mujeres) tejen los “chalaquites”




El tejido de sombreros de paja en Eten es la actividad distintiva del distrito. El conocimiento del tejido en paja existe en la zona desde épocas prehispánicas. Sin embargo, a partir de la introducción de la paja palma macora, proveniente del Ecuador, el tejido de sombreros y otros artículos en paja adquieren la fama y prestigio que mantuvieron por muchos años.

Eten - Ciudad Del Sombrero Mas Grande Del Mundo

 El tejido en paja es una habilidad que en nuestro pueblo es practicada tanto por hombres como mujeres, muchos de ellos aprendieron desde pequeños y poco a poco han ido transmitiendo esa costumbre a sus generaciones, el tejido de sombrero de paja tiene un significado vital para los adultos mayores, les proporciona un ingreso extra y a la vez les permite sentirse activos y dueños de su tiempo.

Difusión del arte del tejido en alumnos

Materiales
  •         Paja palma macora. Para confeccionar un sombrero, es necesario tener casi medio kilo de paja palma macora. El costo aproximado de un kilo de paja palma macora es de aproximadamente cuarenta soles.
  •         Horma. Es de un tronco de madera circular que se confecciona para hacer la forma de la cabeza.
  •         Agua. La paja tiene que ser humedecida cada vez que se teje.
Etenanas tejiendo diferentes fases del Sombrero

Los recuerdos


       "Manuela Farroñay Larios (28.04.1943) aprendió a tejer sombreros a los siete años. Su mamá le daba paja pinta (de colores) y paja de junco para que aprenda. Luego, al ver que había aprendido, su abuelita le regalo tres hormas. Ella se encargaba de tejer las coronas y las copas, y su mamá culminaba el trabajo tejiendo las faldas de los sombreros"




        "Josefa Neciosup aprendió de pequeña, en sus épocas los padres no permitían a las niñas asistir a la escuela.  Sin embargo, sus abuelos le enseñaron  tejer sombrero. Este aprendizaje le sirve mucho hasta el día de hoy, pues elabora sombreros esporádicamente y los vende obteniendo ingresos que la ayudan a subsistir. María Catalina Velásquez tuvo la misma experiencia, aprendió a los 8 años a tejer y nunca fue a la escuela. El tejido de sombreros ha sido hasta el día de hoy uno de sus principales sustentos."






Reportaje - Artesanía de Ciudad Eten

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